Mañana: Zamora – Verín
Despejado. Sol. Condiciones inmejorables… Y empezábamos en día levantándonos con el pie izquierdo. Al repostar en Zamora, la chiquilla de la gasolinera no era muy alta, y con todo su empuje apretaba el gatillo del surtidor, cuando el flujo de gasolina saltaba por todos lados cual magma sale de un cráter. Con la esperanza de que el combustible no afectara a pintura ni asientos, emprendimos la marcha con una “discusión” con mi compañero de andanzas: el GPS.
Como no llegábamos a un acuerdo,
decidí tirar por la ZA-P-1405 en vez de la N-122, la cual llevaba anotada en
mis notas. Un poco de aventura sin rumbo no vendría mal, sabiendo que en
cualquier momento podríamos escoger una ruta alternativa que nos devolviese a
la de nuestros planes. Mereció mucho la pena.
Cruzábamos el Embalse de Ricobayo
por la carretera mencionada…
…y seguíamos las instrucciones de
la tecnología sin tener, de momento, un destino definido.
Una vez en Carbajales de Alba
(Zamora), tenía una pequeña conversación con mi “amigo”, y parece que llegamos
a un acuerdo. Desde donde nos encontrábamos, las indicaciones me convencían
más, dada la posición del sol, me parecían más oportunas para la dirección en
la que estábamos interesados en seguir.
De esta manera, la ruta
trascurrió por la ZA-911 y la ZA-941, las cuales nos llevarían a la N-122,
poniéndonos sobre la ruta organizada. Para ello, atravesábamos el Embalse de
Esla a través de una carretera que nos ofrecía unos bonitos paisajes.
La N-122 nos llevaría hasta San
Martín del Pedroso (Zamora), pueblo limítrofe con nuestro país vecino: Portugal.
La N218 hacía nuestras delicias
de camino a Bragança (Portugal). Carretera de la sierra norte con buen asfalto
y muchas curvas.
Desde Bragança a Vila
Verde de Raia (Portugal), la N103 era nuestra compañera mientras circulábamos bordeando el
Parque Natural de Montesinho por su laso sur. Esta zona es casi más bonita que
la anterior.
Ya estábamos a las puertas de
volver a entrar en España, y a pocos kilómetros de llegar a Verín (Ourense),
donde teníamos proyectado hacer la parada para comer. La “Casa do Pulpo” nos
esperaba para deleitarnos con sus manjares propios de mi tierra natal.
Tarde: Verín – Nigrán
Tras una riquísima comida, aunque
ligera a la vez (no queríamos empachar), comenzábamos el último tramo que nos
llevaría hasta la casa familiar donde pasaríamos unos días visitando amigos y
familiares.
Un nuevo malentendido
tecnológico, nos llevó a recorrer 10 kilómetros en sentido opuesto. La verdad
es que no puedo echarle toda la culpa al GPS, ya que el problema venía por la
proximidad de dos pueblos con nombre similar que nos llevó a ese error, más las
indicaciones de dos matrimonios, que hicieron que el error fuese completo.
Una vez solucionado el problema,
nos dirigimos hacia Xinzo de Limia (Ourense), y de allí a A Cañiza
(Pontevedra), atravesando antes el Embalse de Frieira, formado con el caudal
del Río Miño.
Una vez en A Cañiza,
tomábamos la decisión de incorporarnos a la A-52, la cual nos llevaría hasta O
Porriño (Pontevedra), pueblo que está a una media hora de la casa familiar.
También podríamos haber ido por la N-120, que
está en muy buenas condiciones y es bastante divertida para ser una nacional,
pero por la que ya habíamos circulado y preferimos avanzar más rápido para
aprovechar la tarde con la familia.
Hasta aquí nuestra primera
“etapa” del viaje. Muy satisfactoria por los lugares conocidos y por habernos
reencontrado con personas a las que tenemos gran cariño.



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