Mañana: Pamplona – Ordoki
Después de unos cuantos
kilómetros sobre la espalda, llegaba el momento de comenzar lo mejor del viaje.
Lo que realmente le da nombre a esta crónica. Empezaba nuestra particular
“Transpirenaica – Route dels Cols”.
Para ello, saliendo de Pamplona
(Navarra), nos dirigíamos a Hondarribia (Guipúzcoa) por la N-121-A.
El paisaje iba dejando entrever
lo que, poco a poco, nos íbamos a ir encontrando. Solamente era un pequeño
anticipo.
El Río Bidasoa también nos
acompañaba en algunos tramos.
En poco tiempo se llega a
Hondarribia, ya que la nacional se encuentra en muy buen estado y
el tráfico no es demasiado abundante.
La verdadera aventura estaba a
punto de empezar desde un pequeño pantalán que nos encontramos en Hondarribia, justo al lado del aeropuerto.
Después de haber leído varias
crónica relacionadas con el paso por los Pirineos, muchas coincidían en la
“necesidad” de seguir una tradición: coger agua del Cantábrico y echarla en el
Mediterráneo, o viceversa, según el sentido de la marcha. Y así lo hicimos.
Con la botella llena de agua del
Mar Cantábrico, nos disponíamos a cruzar hacia Francia y empezar el ascenso al
primer puerto de nuestra particular lista.
El día había amanecido bastante
nublado. Era cuestión de tiempo que empezase a chispear, incluso a llover. Eso
no nos iba a detener.
Y… dicho y hecho. Decidíamos ponernos
los trajes de agua en prevención de un aguacero mayor, aunque solamente caían
unas pocas gotas.
Ya no había disculpas. Por tanto,
comenzaba la “ascensión” a todos los puertos que habíamos previsto. Pero poco a
poco.
De momento, los paisajes no
diferían demasiado de los que habíamos empezado a ver ese día.
Y así, de buenas a primeras,
rompíamos el hielo cuando aparecía el primer cartel de un puerto. El primero
sería el Col de Saint Ignace (169 m).
Allí mismo se encuentra “Le Train
de la Rhune”. Es un tren cremallera con el que se puede hacer una ruta por las
montañas del lugar que tiene una duración aproximada de una hora y tres
cuartos.
Como lo nuestro son las dos
ruedas, continuamos hacia nuestra próxima conquista.
Volvíamos a entrar en España por
Dantxarinea (Navarra), y la N-121-B sería la que nos hiciese coronar el
siguiente puerto: Puerto de Otxondo (602 m).
Pensábamos que la ruta matutina
nos ralentizaría más, pero sin darnos cuenta ya nos encontrábamos en Ordoki
(Navarra). Ahí era donde teníamos pensado comer, así que en un asador
a pie de carretera hicimos la parada correspondiente.
Tarde: Ordoki – Larrau
Volvíamos a ponernos en marcha
con solamente dos puertos coronados. Nos estábamos dando cuenta de que ese día
se nos haría corto, pero nos vendría bien para descansar de las dos primeras
etapas y de la noche en Pamplona.
Todavía nos encontrábamos en la
parte española, circulando por la NA-2600…
… cuando coronábamos un puerto
más: Puerto Izpegui (690 m).
Desde dicho puerto, volvíamos a
adentrarnos en Francia, y las carreteras empeoraban un poco en cuanto a
mantenimiento se refiere.
Tampoco es que fuesen malas, pero
parecía que uno se adentraba en un entorno mucho más rural. También sea dicho,
se agradecía esa sensación de estar perdidos en la montaña.
Fugaz paso por Saint Étienne de
Baïgorry (Francia).
Poco después pasábamos por Saint
Jean Pied de Port (Francia), famoso pueblo para los peregrinos del Camino de
Santiago, así como por ser el primer pueblo considerable si uno cruza a Francia
proveniente de Roncesvalles (Navarra).
Una vez dejado el pueblo atrás,
la ruta nos llevaría a coger la D18, con la que conseguiríamos llegar a otros
puertos, denominados en conjunto como Cols d’Iraty.
Antes de incorporarnos a la D19,
deberíamos haber pasado por tres puertos. Pero la verdad es que los dos
primeros fue imposible identificarlos de ninguna manera: Col d’Haltza y Col
d’Haritzcuruche. Consultados en internet, tampoco aparecen carteles de los
mismos.
Así que el primero del que
recibimos información fue el Col de Burdincurucheta (1135 m).
Los paisaje iban mejorando
conforme íbamos ascendiendo.
Dejada atrás la D18, proseguía el
ascenso por la D19. No nos faltaba mucho para llegar al destino, pero todavía
teníamos “trabajo” pendiente.
Como ya nos había pasado
anteriormente, aunque éste sí que está localizado, fue imposible encontrar el
cartel del Col de Heguichouria. Aún así, en internet también es imposible
hallar un cartel del mismo.
Nos estaba fastidiando un poco el
no tener reportaje fotográfico de todos esos puertos. Era como una necesidad de
un acta notarial de los lugares por donde habíamos pasado. Las vistas y
sensaciones hacían que esas “necesidades” fueran muy volátiles.
Y al poco… uno más, con cartel y
todo: Col de Bagargi (1327 m).
Comenzaba el descenso hacia
Larrau (Francia), faltando todavía pasar por el último puerto del día, pero con la racha
que llevábamos, otro cartelito que no apareció por lado alguno.
La verdad es que la lluvia no nos
abandonó en todo el día, pero siempre muy poco a poco y la sensación que daba
el asfalto era de estar seco, exceptuando alguna zona más húmeda.
Y hasta aquí llegó nuestro primer
día por los Pirineos. Dada la experiencia, la travesía montañosa prometía mucho.
Después de un largo descanso en
la habitación, el lugar y las vistas, acompañados de una cena espectacular,
eran idílicos.





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