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viernes, 4 de marzo de 2016

Día 13: Pamplona - Larrau


Mañana: Pamplona – Ordoki




Después de unos cuantos kilómetros sobre la espalda, llegaba el momento de comenzar lo mejor del viaje. Lo que realmente le da nombre a esta crónica. Empezaba nuestra particular “Transpirenaica – Route dels Cols”.

Para ello, saliendo de Pamplona (Navarra), nos dirigíamos a Hondarribia (Guipúzcoa) por la N-121-A.





El paisaje iba dejando entrever lo que, poco a poco, nos íbamos a ir encontrando. Solamente era un pequeño anticipo.





El Río Bidasoa también nos acompañaba en algunos tramos.






En poco tiempo se llega a Hondarribia, ya que la nacional se encuentra en muy buen estado y el tráfico no es demasiado abundante.





La verdadera aventura estaba a punto de empezar desde un pequeño pantalán que nos encontramos en Hondarribia, justo al lado del aeropuerto.




Después de haber leído varias crónica relacionadas con el paso por los Pirineos, muchas coincidían en la “necesidad” de seguir una tradición: coger agua del Cantábrico y echarla en el Mediterráneo, o viceversa, según el sentido de la marcha. Y así lo hicimos.




Con la botella llena de agua del Mar Cantábrico, nos disponíamos a cruzar hacia Francia y empezar el ascenso al primer puerto de nuestra particular lista.




El día había amanecido bastante nublado. Era cuestión de tiempo que empezase a chispear, incluso a llover. Eso no nos iba a detener.




Y… dicho y hecho. Decidíamos ponernos los trajes de agua en prevención de un aguacero mayor, aunque solamente caían unas pocas gotas.




Ya no había disculpas. Por tanto, comenzaba la “ascensión” a todos los puertos que habíamos previsto. Pero poco a poco.

De momento, los paisajes no diferían demasiado de los que habíamos empezado a ver ese día.





Y así, de buenas a primeras, rompíamos el hielo cuando aparecía el primer cartel de un puerto. El primero sería el Col de Saint Ignace (169 m).





Allí mismo se encuentra “Le Train de la Rhune”. Es un tren cremallera con el que se puede hacer una ruta por las montañas del lugar que tiene una duración aproximada de una hora y tres cuartos.





Como lo nuestro son las dos ruedas, continuamos hacia nuestra próxima conquista.





Volvíamos a entrar en España por Dantxarinea (Navarra), y la N-121-B sería la que nos hiciese coronar el siguiente puerto: Puerto de Otxondo (602 m).





Pensábamos que la ruta matutina nos ralentizaría más, pero sin darnos cuenta ya nos encontrábamos en Ordoki (Navarra). Ahí era donde teníamos pensado comer, así que en un asador a pie de carretera hicimos la parada correspondiente.


Tarde: Ordoki – Larrau




Volvíamos a ponernos en marcha con solamente dos puertos coronados. Nos estábamos dando cuenta de que ese día se nos haría corto, pero nos vendría bien para descansar de las dos primeras etapas y de la noche en Pamplona.






Todavía nos encontrábamos en la parte española, circulando por la NA-2600…





… cuando coronábamos un puerto más: Puerto Izpegui (690 m).




Desde dicho puerto, volvíamos a adentrarnos en Francia, y las carreteras empeoraban un poco en cuanto a mantenimiento se refiere.





Tampoco es que fuesen malas, pero parecía que uno se adentraba en un entorno mucho más rural. También sea dicho, se agradecía esa sensación de estar perdidos en la montaña.




Fugaz paso por Saint Étienne de Baïgorry (Francia).




Poco después pasábamos por Saint Jean Pied de Port (Francia), famoso pueblo para los peregrinos del Camino de Santiago, así como por ser el primer pueblo considerable si uno cruza a Francia proveniente de Roncesvalles (Navarra).





Una vez dejado el pueblo atrás, la ruta nos llevaría a coger la D18, con la que conseguiríamos llegar a otros puertos, denominados en conjunto como Cols d’Iraty.







Antes de incorporarnos a la D19, deberíamos haber pasado por tres puertos. Pero la verdad es que los dos primeros fue imposible identificarlos de ninguna manera: Col d’Haltza y Col d’Haritzcuruche. Consultados en internet, tampoco aparecen carteles de los mismos.






Así que el primero del que recibimos información fue el Col de Burdincurucheta (1135 m).




Los paisaje iban mejorando conforme íbamos ascendiendo.





Dejada atrás la D18, proseguía el ascenso por la D19. No nos faltaba mucho para llegar al destino, pero todavía teníamos “trabajo” pendiente.







Como ya nos había pasado anteriormente, aunque éste sí que está localizado, fue imposible encontrar el cartel del Col de Heguichouria. Aún así, en internet también es imposible hallar un cartel del mismo.

Nos estaba fastidiando un poco el no tener reportaje fotográfico de todos esos puertos. Era como una necesidad de un acta notarial de los lugares por donde habíamos pasado. Las vistas y sensaciones hacían que esas “necesidades” fueran muy volátiles.

Y al poco… uno más, con cartel y todo: Col de Bagargi (1327 m).




Comenzaba el descenso hacia Larrau (Francia), faltando todavía pasar por el último puerto del día, pero con la racha que llevábamos, otro cartelito que no apareció por lado alguno.





La verdad es que la lluvia no nos abandonó en todo el día, pero siempre muy poco a poco y la sensación que daba el asfalto era de estar seco, exceptuando alguna zona más húmeda.






Y hasta aquí llegó nuestro primer día por los Pirineos. Dada la experiencia, la travesía montañosa prometía mucho.

Después de un largo descanso en la habitación, el lugar y las vistas, acompañados de una cena espectacular, eran idílicos.





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