VISITAS

martes, 2 de diciembre de 2014

Día 14: León - Burgos


Mañana: León - Cilleruelo de Bezana




Y continuamos para bingo... Realizado el ritual mañanero común a todos los días, iniciábamos la ruta acompañados de un sol radiante y una temperatura que animaba a conducir. Ese día la carretera nos llevaría a visitar la sierra que sirve de nexo de unión entre León, Palencia, Cantabria y Burgos.

Empezamos rodando por la N-601, la cual nos llevaría hasta Villarente, donde atravesaríamos el Río Porma para continuar por la LE-213. Ésta la usaríamos de atajo para llegar hasta la N-625.





Poco antes de llegar al pueblo de Gradefes (León), la LE-213 nos ofrecía un paisaje de los que ya no acostumbramos a ver. Una magnífica arboleda formada por viejos chopos que parece abrazar a la carretera.






Cruzaríamos el Río Esla para encontrarnos con la N-625, la cual nos iba mostrando y acercando a una sierra majestuosa y desconocida a la vez.






En las proximidades de Cistierna (León), pueblo que no visitamos, abandonábamos la N-625 para proseguir por la CL-626. Buena carretera, donde poder disfrutar de los kilómetros recorridos, que nos llevó hasta Guardo (Palencia). Ahí la abandonábamos para poner rumbo a Triollo por la P-215. A la altura de Velilla del Río Carrión (Palencia) volvíamos a cambiar de "sendero" e incorporándonos a la P-210, la que de verdad nos adentraría en plena sierra castellana.

Ya dentro de la serranía palentina, llegábamos al Embalse de Compuerto, dándonos cuenta del enorme caudal del Río Carrión, ya que no sería el único embalse que forma dicho río. Además, es ayudado por numerosos arroyos que desembocan en estos embalses.






La carretera, aunque parcheada por veces y dando la sensación de haber sido asfaltada hace mucho tiempo, se recorría a gusto. Y los paisajes ayudaban mucho a disfrutar de la ruta.








Aparecía entre las montañas el Embalse de Camporredondo.




Cerca de dicho embalse, nos topábamos con una vaca olímpica. No veas como saltó el guardarrail... Así como un becerrillo que estaba entrenando los 100 metros lisos. Así está de buena la carne de estos animales. Haciendo deporte todo el día...




Entre montañas, pastos y vacas llegábamos a Triollo, pueblo palentino situado el la zona conocida como la "Gran Desconocida". Qué sinsentido...jeje








Continuando por la P-210, nos presentábamos ante el Embalse de Cervera - Ruesga. Bonito lugar para rodar, ya que la carretera lo acompañaba por buena parte de su costado norte. Y de ahí, arribábamos en Cervera de Pisuerga.








En Cervera de Pisuerga volvíamos a encontrarnos con la CL-626, la cual los llevaría hasta el Embalse de Aguilar, donde hacíamos una parada para unas fotos y una dosis.





Poco después, pasábamos por Aguilar de Campoo, donde nos esperaba la N-611, que nos llevaría hasta Matamorosa (Cantabria). Seguíamos disfrutando del paisaje que nos ofrecía la mañana.







Una vez en Matamorosa, nos incorporábamos a la CA-730. Buena carretera, divertida y con el encanto de ir acompañados por el inmenso Embalse del Ebro. Más que un embalse, parece un océano.











Dejábamos atrás el Embalse del Ebro y se hacían horas del repostaje corporal, así que al llegar al llegar a Cilleruelo de Bezana vimos un bar con menú típico de pueblecillo pequeño donde paramos a comer.

Una mañana estupenda rodeados del verde de las montañas, del azul-verdoso del agua y del marrón de las vacas. Y para ello, un resumen en movimiento:





Tarde: Cilleruelo de Bezana - Burgos




Con el estómago lleno, nos poníamos en marcha con un propósito claro: la ruta vespertina no sería demasiado larga, pero había tres paradas obligatorias que no podíamos perdernos. Además, si surgía algo por el camino, ya lo valoraríamos. Y como bien sabéis, rodar y rodar nos encanta.

Ya en la comarca de las Merindades, nuestra primera parada obligatoria sería el Complejo de Ojo Guareña (Burgos). Para ello, nos incorporábamos a la BU-526 (aunque Google Maps la denomina C-6318), la cual nos iba dejando ver poco a poco la magnitud y belleza de esas montañas teñidas de verde.





Dicho complejo natural está formado por una serie de cuevas y galerías subterráneas con más de 100 kilómetros de distancia, donde destaca la Cueva-Ermita de San Bernabé. Así que una vez en lo alto, y un poco despistados ya que no nos dimos cuenta del cartel informativo, procedimos a hacer la visita a la Ermita. Fue una visita exterior solamente, ya que en esas fechas u horarios no estaba abierta al público.










Seguíamos nuestra ruta cultural-paisajística con destino a nuestra segunda visita obligatoria, por lo que continuamos por la carretera comarcal a la que ya nos habíamos incorporado. Carretera sin marcas viales que nos permitía atravesar de norte a sur el precioso complejo al que nos hemos referido...




...y que nos llevaba hasta Puentedey (Burgos). Curioso pueblo por tener parte del mismo construído sobre un arco natural de roca. Peñasco que da lugar a un puente natural que ha sido modelado y atravesado por el Río Nela.









Desde Puentedey hacia Villarcayo pasábamos a circular por la BU-561, la cual nos dejaba muy buen sabor de boca por ser una carretera divertida con unos paisajes que invitaban a no abandonar ese lugar jamás.




Desde Villarcayo, la intención era continuar hasta Dobro, aunque creo que nos dejamos llevar por el GPS y su ruta más corta, incorporándonos a una carretera local que nos permitía atravesar la sierra sin saber bien dónde estábamos. Creíamos que de eso se trataba un poco la aventura que estábamos viviendo. En verdad, creo que ninguna de las carreteras de la zona desmerece a la otra.








La N-623 también permitía disfrutar del paisaje con unas curvas muy divertidas.




Desde la N-623 se podía vislumbrar a lo lejos la zona de la que sería nuestra tercera parada obligatoria de la tarde.

Nos desviábamos de la nacional para dirigirnos a Orbaneja del Castillo (Burgos). Famoso pueblo por su Cueva del Agua, de la cual parte un arroyo que atraviesa el pueblo, formando una cascada y desemboca en el Río Ebro. La pena fue que de la Cueva del Agua no tuvimos conocimiento hasta ahora, y no pudimos visitarla. Y no sería por informarme de los lugares a visitar...












Y después de la cascada, nos fuimos a retratar las rocas que están en la cima de la montaña y que forman curiosas representaciones, como la de "El beso de los camellos". Creo que había otra figura famosa, pero no la recordaba ni tampoco fuimos capaces de adivinarla.





De nuevo rumbo hacia la N-623, que nos llevaría hasta Burgos, donde pasaríamos la noche.









En Burgos, después de un largo paseo a pie, visitábamos la Catedral y sus alrededores. Con diferencia a León, el ambiente nocturno está muchísimo más apagado, así que una cena ligerita y a descansar hasta el día siguiente.









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